Opinión

Torra, a las puertas de la inhabilitación

Torra, a las puertas de la inhabilitación

La condena del President llegará cuando el discurso socialista en torno a la aplicación de ley en Cataluña vuelve al terreno de la deserción y el oportunismo

La negociación, ya pública y a tumba abierta, del PSOE con ERC va a toparse con la segura condena que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña va a imponer al presidente de la Generalitat por desobediencia. Torra se negó a obedecer a la Junta Electoral Central cuando le ordenó que retirara los lazos amarillos de los dificios dependientes de la Generalitat. La exhibición de tales símbolos constituía una agresión a la neutralidad de las instituciones públicas en período electoral. La desvergüenza de Torra se hizo patente durante el juicio oral, cuando reconoció que había desobedecido a la Junta Electoral porque consideraba que su orden era «ilegal». A partir de esa declaración quedó claro que Torra buscaba el martirio nacionalista, que se saldaría en caso de condena con una pena de inhabilitación. La condena de Torra llegará cuando el discurso socialista en torno a la aplicación de ley en Cataluña vuelve al terreno de la deserción y el oportunismo. Sánchez ya no se acuerda del delito de referéndum ilegal y sustituye la Constitución por la «seguridad jurídica» en sus condiciones al pacto con los nacionalistas. El Gobierno ha frenado la impugnación de las resoluciones separatistas del Parlamento catalán ante el TC y ya empieza a sonar que la Fiscalía podría no oponerse al tercer grado encubierto que recibirían los dirigentes nacionalistas condenados por el TS. Si Torra es inhabilitado, el calendario de PSOE y ERC podría verse enturbiado por un adelanto electoral en Cataluña. En tal caso, los grupos nacionalistas volverían a su prioridad interna de disputarse el liderazgo del separatismo en Cataluña. Para ERC podría ser arriesgado presentarse a la urnas habiendo investido a Sánchez sin unas condiciones explícitamente favorables a la autodeterminación de Cataluña. La suertes judicial que espera a Oriol Junqueras y Carles Puigdemont en Europa no hace otra cosa sino condicionar una negociación que apremia a los socialistas y confiere a los separatistas un protagonismo ganador.