Opinión

Torpeza y descoordinación con el Open Arms

Torpeza y descoordinación con el Open Arms

Los bandazos de Pedro Sánchez son constantes, y ayer, cuando anunciaba que un buque de la Armada ya había zarpado desde Cádiz hacia Lampedusa para trasladar a los inmigrantes a Mallorca, Italia ya había movido ficha

El despropósito político en torno al drama del barco español Open Arms en las costas italianas no conoce final. Veinte días después de que esta organización rescatara en altamar a más de un centenar de inmigrantes, y de que ni Italia ni España ni Open Arms hayan conseguido ponerse de acuerdo en nada, la Fiscalía de Sicilia ordenó ayer la incautación del buque y el desembarco inmediato de los inmigrantes, que permanecían a bordo en un clima brutal de conflictividad y tensión. La normativa europea respecto a los rescates es taxativa, y no es la primera vez que el Open Arms se resiste a su cumplimiento, actúa por libre y genera serios desencuentros entre distintos Gobiernos. Por eso es legítima la actuación de la Fiscalía italiana, país donde este episodio ha generado una crisis política de magnitud que obligó ayer a su primer ministro, Giuseppe Conte, a anunciar su dimisión por la intransigencia de Mateo Salvini. Sin embargo, España no queda a la zaga. Los bandazos de Pedro Sánchez son constantes, y ayer, cuando anunciaba que un buque de la Armada ya había zarpado desde Cádiz hacia Lampedusa para trasladar a los inmigrantes a Mallorca, Italia ya había movido ficha.

La descoordinación entre los dos Gobiernos está siendo lamentable y digna de un sainete sin gracia alguna. Poner en marcha un operativo militar en España sin siquiera intuir los pasos que iba a dar Italia demuestra que a la hora de combatir la inmigración ilegal, o de replicar con dignidad y eficacia a una tragedia humanitaria, hay mucho que recomponer en Europa. El Open Arms no ha actuado con responsabilidad, pero está desnudando en su torpeza a España e Italia.