Opinión

Siempre con las víctimas del terrorismo

Siempre con las víctimas del terrorismo

La Asociación de Víctimas del Terrorismo, al igual que otras entidades representativas de las víctimas de ETA, no acudirá hoy al Congreso para el homenaje anual que reciben todos los que han sufrido el zarpazo del terror

La Asociación de Víctimas del Terrorismo, al igual que otras entidades representativas de las víctimas de ETA, no acudirá hoy al Congreso para el homenaje anual que reciben todos los que han sufrido el zarpazo del terror. Es la primera vez que se produce esta ausencia y es la consecuencia lógica de la política de pactos del PSOE y de Sánchez. No se puede pactar con EH Bildu y pretender que las víctimas de ETA aguanten en silencio. Pactar con EH Bildu no es un acto de transacción política. Es un ejercicio ilegítimo de la política, porque EH Bildu representa todo cuanto es antagónico a los valores de paz y justicia que la víctima de ETA encarna personalmente. El afán de poder que domina a Sánchez le ha privado de los escrúpulos éticos necesarios para rechazar los votos de un partido que, todavía hoy, no condena los asesinatos cometidos por ETA. Por eso, Sánchez pactó su investidura con Bildu, negoció con los herederos de ETA el gobierno de Navarra y, en plena desesperación ante una posible derrota en la prórroga del estado de alarma, cerró con ellos un acuerdo para derogar la reforma laboral del PP. Hay más. El ministro Grande-Marlaska, ha acercado presos de ETA al País Vasco, sin exigencias humanitarias que lo justifique. Ha facilitado la visita de familiares de etarras a cárceles cuando el resto de españoles no podía ni enterrar a sus muertos en plena pandemia. Y no ha dudado en descalificar la dispersión de presos de ETA como «vivir en el pasado». En el pasado ha quedado el recuerdo de aquel juez que se enfrentó a Batasuna y a ETA mientras el PSOE al que ahora sirve negociaba políticamente con una y otra.

EH Bildu puede presumir de que pone y quita presidentes de Gobierno y de que el actual le dispensa una legitimidad que no merece. Sánchez ha optado por perder de vista a las víctimas de ETA y poner en su lugar a los herederos de los terroristas.