Opinión

Separatismo: a menos apoyo, más violencia

Separatismo: a menos apoyo, más violencia

En apenas seis meses han bajado más de seis puntos los afectos a la separación de España, que se quedan en el 41,9 por ciento de la población de Cataluña

Sigue imparable el descenso que las encuestas detectan respecto al porcentaje de catalanes que se muestran partidarios de la independencia. Los últimos datos de este fenómeno menguante adquieren más relevancia pues es un barómetro de la Generalitat secesionista el que los vierte. Así, en apenas seis meses han bajado más de seis puntos los afectos a la separación de España, que se quedan en el 41,9 por ciento de la población de la Comunidad. En marzo, la misma encuesta lo elevaba hasta el 48 por ciento y el pasado verano ya estaba en el 44. Que el último barómetro haya sido realizado después de la sentencia del «procés», condenatoria por sedición y malversación contra los promotores del golpe del 1-O, aún hace más relevante este descenso del separatismo, en el que seguramente haya influido también la violencia desatada por algunas facciones del entramado independentista. La estrategia victimista emprendida por los actuales promotores de la secesión están naufragando claramente, como pinchó la última «huelga de país» pese a la coactiva acción de los piquetes. Sean cual sean las causas, lo cierto es que la propia Generalitat de Torra -contando además con la sospecha del «cocinado» del sondeo a favor de obra- coloca al separatismo en su punto más bajo desde el 1-O, bastante inferior incluso del porcentaje de 2013, cuando Mas comenzó a agitar el avispero incapaz de afrontar serenamente la gestión de la crisis económica y echando la culpa al resto de España de las fatigas de los catalanes. Quizá este paulatino desfallecimiento tenga que ver en el incremento de la violencia que Cataluña vive durante el último mes, con los CDR a pleno rendimiento en el boicot y el sabotaje. Para hoy mismo hay convocada otra jornada de ira para colapsar la ciudad de Barcelona. Antes era «república por la buenas o por las malas». Ahora ya solo por lo segundo.