Opinión

Sánchez tensiona la Constitución

Sánchez tensiona la Constitución

La izquierda aísla al Rey, desestabiliza la Justicia, compromete una nueva transición con ERC y Bildu, mientras por boca de Iglesias vuelve el tenebroso guerracivilismo al Congreso y un ministro acusa a Don Felipe de maniobrar contra el Gobierno

El Gobierno de Sánchez es un peligro real para la continuidad de España como un estado constitucional, democrático y de Derecho. Su deriva política contra la Corona y el Poder Judicial, simultánea al enaltecimiento de separatistas y proetarras como socios de gobernabilidad, demuestra que su estrategia es la derogación del sistema de 1978, pero evitando tocar una coma de la Constitución, para lo que no tendría mayoría parlamentaria. Le basta con ejercer deslealmente las prerrogativas políticas que la propia Constitución confiere al Poder Ejecutivo para la acción de gobierno del país. Prerrogativas como la del refrendo de los actos del Monarca, diseñado históricamente para evitar que el Rey cometa errores o ilegalidades, pero no para anular la figura del Jefe del Estado en actos legítimos y plenamente incardinados en sus funciones constitucionales. La ausencia del Rey Felipe VI en la entrega de despachos a la última promoción de jueces, celebrada en Barcelona, responde a un ejercicio fraudulento e inconstitucional del refrendo, del que es responsable Sánchez y por lo que este debería rendir cuentas en el Parlamento. Como dijo con acierto Carlos Lesmes, presidente del CGPJ, la permanente asistencia del Monarca a la entrega de despachos a los nuevos jueces no es un acto protocolario. Es la representación fiel de cuantas vinculaciones establece la Constitución entre el Rey y el Poder Judicial, por ser el Rey en cuyo nombre se administra la justicia y el símbolo de la unidad y permanencia del Estado cuya soberanía ejercen los jueces con sus sentencias. Los vivas al Rey de los jóvenes jueces fue un desagravio frente a la malevolencia política del Gobierno.

No extraña que Felipe VI comunicara a Lesmes que le «hubiera gustado estar ahí», porque el Monarca sabe el significado anticonstitucional que tiene la decisión de Sánchez, quien ha provocado un incendio en la Constitución y una ofensa a la Corona sin precedentes desde 1978. Las cosas, por su nombre: la izquierda acelera su plan de derogación del orden constitucional parapetado en la preocupación social por la pandemia. Aísla al Rey, desestabiliza la Justicia, secuestra la Fiscalía, crispa la sociedad y compromete una nueva transición con ERC y con Bildu, mientras por boca de Iglesias vuelve el tenebroso guerracivilismo al Congreso y un ministro del Reino de España (el de Consumo, que no debiera permanecer un minuto más en su puesto) acusa a Don Felipe de maniobrar contra el Gobierno. ¡Basta ya!