Opinión

Sánchez se endeuda con España

Sánchez se endeuda con España

El Gobierno está hipotecando España, sin consensuar medidas ni alternativas con la oposición y sin mirar al futuro de una nación en quiebra técnica

La situación en España ha llegado a un punto dramático. El Gobierno ha optado por imponer un estado excepcional en el marco jurídico de un estado de alarma, y España desde hoy queda paralizada salvo en sus servicios esenciales. Con casi 7.000 fallecimientos, que la estadística lamentablemente confirmará hoy, España aún desconoce durante cuánto tiempo tendrá que mantener un estado de luto emocional desesperante. Y junto a él, una incertidumbre política, social y económica de estricta supervivencia. No es ocioso sostener que estamos ante una situación propia de un estado de guerra. Sin embargo, la parálisis socio-sanitaria del país nos condena a una economía de restricciones salvajes. El futuro ya no es incierto, sino tremendamente inquietante. Las medidas drásticas adoptadas por el Gobierno van a condenar al paro a más de cuatro millones de personas en los próximos meses porque no se ha calibrado con exactitud el alcance de bloqueo de cualquier actividad empresarial y societaria. Pretender que la UE compense la tragedia que vive el sur del continente, especialmente España e Italia, no deja de ser una utopía. Injusta, pero utopía. Pero estamos ante unas circunstancias de estricta supervivencia, y el Ejecutivo de Sánchez ha obviado la voz del tejido empresarial, el único capaz de sostener con cierta eficacia un estatus de estabilidad económica. El Gobierno oscila sobre sí mismo y rectifica continuamente. Ejecuta lo que no iba a ejecutar y asume con desesperación la percepción de absoluta ineficacia frente a la crisis. Actúa unilateralmente, vencido a las exigencias de Podemos para imponer una dictadura del gasto público y el endeudamiento que no parecen sostenibles. Sánchez está hipotecando España, sin consensuar medidas ni alternativas con la oposición, sin plantearse un gobierno de concentración nacional y sin mirar a un futuro de una España en quiebra técnica mientras fabrica coartadas demagógicas. Como si los españoles no supieran calibrar ya la irrelevancia ejecutiva del Gobierno que padecemos.

Hoy España empieza una prolongación drástica de su confinamiento. Las autoridades sanitarias así lo recomiendan y debe ser la prioridad. Sin embargo, llegará el día en que toda esta excepcionalidad pase factura al Gobierno. Por sus mentiras a las comunidades autónomas, por ocultar información a sus socios de Gobierno -con el PNV especialmente indignado-, por los engaños de que ha sido objeto la sociedad, y por su manera insostenible de dirigirse a la ciudadanía. Pero, sobre todo, por la falta de criterio político y económico para hacer frente a una crisis que nos aboca a un rescate económico indudable. Europa no va a regalar nada a Sánchez, lo que es sinónimo de no regalar nada a los españoles. No llegan meses duros. Llegan meses dramáticos porque Sánchez no actuó con la diligencia que debía.