Opinión

¿Sánchez o España?

¿Sánchez o España?

«Lo que hemos presenciado ha sido la escasa valía de los administradores para prever la pandemia, proteger nuestra salud, negociar con proveedores, organizar las reaperturas de los negocios y preparar la vuelta al colegio. Tuvo que ser un virus letal, con cara de asteroide purulento, el que denunciara estas carencias de gestión en cada etapa del proceso»

Puede que recuerden aquello de: «Haremos lo que haga falta, donde haga falta y cuándo haga falta». Repetirlo acaso sea el más refinado de los castigos, toda vez que, dos meses después de los 100.000 millones de euros prometidos, el Gobierno solo había desembolsado 16.000. Estamos, pues, ante una lucha desigual: el coronavirus es mucho coronavirus y el nuestro, poco gobierno.

Nuestro presidente ha pasado de negar la pandemia a vivir de ella, ha migrado de federalista contumaz a jacobino impenitente y si el 8-M fue un libertario suicida ahora es un ultraconservador fingidamente consternado. La gestión de Gobierno, en una crisis como esta, debería haber tenido mucho de implicación personal, pues las realidades más desagradables, como las de las