Opinión

Rectifiación tardía pero necesaria

Rectifiación tardía pero necesaria

El filtrado de La Moncloa era una clara mordaza al ejercicio cabal de la profesión periodística, de tal forma que habilitaba a los políticos y técnicos comparecientes a eludir la respuesta

La Moncloa ha dado finalmente su brazo a torcer y acepta la propuesta que le fue reiterada el sábado por las asociaciones profesionales de periodistas (especialmente por la APM) para que las ruedas de prensa con motivo de la crisis del coronavirus se celebren a través de videoconferencia con la participación directa de periodistas. ABC, que ha encabezado la oposición al sistema de filtrado de las preguntas puesto en marcha por la Secretaría de Estado de Comunicación, celebra esta rectificación que, si bien hubo de producirse mucho antes, es fundamental para que la libertad de prensa se desarrolle sin el menoscabo al que la tenía sometida el Gobierno. Profesionales de ABC fueron los que inspiraron la declaración de protesta de los periodistas ante lo que suponía un claro ataque a la libertad de información que consagra la Constitución y la legislación específica que de ella emana. El filtrado de La Moncloa era una clara mordaza al ejercicio cabal de la profesión periodística, de tal forma que habilitaba a los políticos y técnicos comparecientes a eludir la respuesta o contestar lo que les viniera en gana sin atenerse a la cuestión planteada, pues no existía la repregunta. La situación era tan anómala que ABC decidió anteayer renunciar a participar en esos simulacros de rueda de prensa sin prensa que había ideado el Gobierno y constituían una mera parodia de la transparencia que exige la grave hora que viven los españoles. Lo mismo hicieron otros medios de comunicación, pues a estas alturas la protesta era un clamor. Nuestro compromiso con los lectores exigía esa renuncia a una práctica antidemocrática que limitaba uno de los principios del ejercicio periodístico que es la búsqueda de la verdad. No solo era una burla a los periodistas sino que terminaba siendo un insulto a los ciudadanos. Con esta rectificación gana la libertad de prensa y, sobre todo, ganan los ciudadanos.