Opinión

PP y Cs, necesarios en cataluña

PP y Cs, necesarios en cataluña

PP y Ciudadanos deben abordar el problema del separatismo en Cataluña con generosidad y como un emplazamiento a ambos para defender la vigencia de la democracia y la Constitución

La sentencia con la que el Tribunal Constitucional ha anulado la reprobación del Rey por el Parlamento catalán se suma a otras decisiones judiciales, incluidas las del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que confirman la solidez y vigencia del Estado de Derecho en España. Sin embargo, solo la aplicación judicial de la Constitución y de las leyes no es suficiente para desarmar el continuo proceso de «desconstitucionalización» de Cataluña, porque los tribunales actúan cuando los hechos son irreversibles y han producido su efecto tóxico en la sociedad catalana. Es necesario que el Estado de Derecho consolide sus efectos con acciones políticas coherentes, basadas en una visión constitucionalista del desafío del separatismo catalán, y no en una actitud contemporizadora con los nacionalistas. El socialismo catalán ha decidido no promover la opción de aglutinar y liderar al constitucionalismo. Siempre ha elegido el pacto con la izquierda soberanista o con el nacionalismo burgués y, salvo en la coincidencia forzada con la aplicación mínima del 155 en 2017, ha procurado situar a Ciudadanos y al PP como adversarios. Esta tendencia de los socialistas se ha afianzado con el apoyo a Colau en el Ayuntamiento de Barcelona -es decir, con la izquierda soberanista que reclama un referéndum y habla de presos políticos- y el pacto con los nacionalistas para la Diputación barcelonesa.

PP y Ciudadanos deben extraer las conclusiones correctas de este alineamiento del socialismo y tomar decisiones que mejoren el rendimiento de sus apoyos electorales para fortalecer la opción constitucionalista que, con más matices que diferencias insalvables, defienden para Cataluña. El PP catalán presentó ayer su nuevo logotipo y Ciudadanos ya tiene candidata -Lorena Roldán- a sustituir a Inés Arrimadas. Son dos gestos que deberían simbolizar un cambio revulsivo en el espacio catalán de centro-derecha constitucionalista. Sería un grave error estratégico de ambos partidos seguir como si nada hubiera variado tras las elecciones generales y municipales, como si el PSC no hubiera escrito en piedra sus alianzas preferidas -en las que no entran PP ni Ciudadanos- y como si la evolución de los acontecimientos no fuera a perpetuar el desafío. La fórmula navarra de la coalición de PP, Ciudadanos y Unión del Pueblo Navarro marca un posible camino para el centro-derecha, aunque el Gobierno de la comunidad foral siga dramáticamente pendiente de la respuesta de EH Bildu a la candidata socialista. En el País Vasco, el centro-derecha constitucionalista roza la desaparición. Por responsabilidad y por coincidencia en lo fundamental, PP y Cs deben abordar el problema del separatismo en Cataluña con generosidad y como un emplazamiento a ambos para defender la vigencia de la democracia y la Constitución.