Opinión

Penoso fallecimiento

Penoso fallecimiento

«Llamábamos a la residencia y decían que mi padre estaba bien. Un día dijeron que le habían puesto un poco de oxígeno»

«Casi les obligué a que se pusiera al teléfono y, para mi sorpresa, lo único que escuché fue una respiración agonizante»

Supongo que mi caso será parecido al de ciento o miles de familias que están sufriendo esta epidemia. Mi padre residía temporalmente en una residencia, y digo temporalmente porque tenía muy buena salud y habíamos decidido buscar un piso con algún tito de cuidador porque su movilidad no era muy buena. Íbamos todos los días a verlo, mi hermana por la mañana y yo por la tarde. Recuerdo que el último día, mientras jugábamos una partida de cartas, me volvió a repetir que si no fuera porque las piernas le fallaban él estaba muy bien.

Al día siguiente, 8 de marzo, ya no me dejaron pasar por peligro al contagio. Desde ese momento, tuvieron a los residentes aislados en