Opinión

Otra vez el Kremlin de fondo

Otra vez el Kremlin de fondo

El escándalo que ha obligado a dimitir al vicecanciller austriaco, Heinz-Christian Strache, no es un caso cualquiera de corrupción

El escándalo que ha obligado a dimitir al vicecanciller austriaco, Heinz-Christian Strache, no es un caso cualquiera de corrupción. Siendo muy grave la actitud del líder de la derecha radical austriaca, lo que es de verdad inquietante es la confirmación de hasta qué punto es larga la mano de Vladímir Putin para llevar a cabo sus planes de desestabilizar a las democracias occidentales. La crisis política en Austria, que ha hecho caer al Gobierno del conservador Sebastian Kurz, a escasos días de las elecciones europeas demuestra también que en estos tiempos turbulentos, las guerras y los conflictos ya no se deciden solo en el campo de batalla, sino también en el mundo virtual de internet o en fiestas en Ibiza (donde fue grabado Strache mostrándose corruptible). Y que a veces estas batallas subterráneas pueden ser las más determinantes.

Las extrañas relaciones entre el Kremlin con todo tipo de partidos nacional-populistas en la UE son de sobras conocidas y Strache ha sido abiertamente uno de los grandes defensores de Putin en Europa. Es bueno que se sepa que muchos de aquellos que pronuncian discursos grandilocuentes diciendo que defienden el modo de vida occidental, en realidad están trabajando para Putin, que lo que quiere es destruirlo.

Está por ver cómo afectará esto al resultado de la derecha radical en las elecciones al Parlamento Europeo. Ayer se celebró una gran reunión de los nacionalistas de todos los países organizada por el italiano Salvini y la dimisión de uno de los personajes esenciales de este club apenas provocó un mínimo cambio de orden en los discursos. Pero todos ellos deberían dar pasos para alejarse de la sospecha de que no son más que peones de alguien poco amante de la democracia y la libertad cuyo único objetivo es el de dominarnos a todos.