Opinión

Obsesionados con Ayuso

Obsesionados con Ayuso

Los indicios de que el Ejecutivo no trata a Madrid con el mismo rasero que a otras regiones se hicieron ayer patentes, con la sorpresiva y oportunista aparición del informe de los técnicos del Ministerio de Sanidad

Los indicios de que el Ejecutivo no trata a Madrid con el mismo rasero que a otras regiones se hicieron ayer patentes, con la sorpresiva y oportunista aparición del informe de los técnicos del Ministerio de Sanidad. Cuando la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, estaba dando una rueda de prensa se filtró, primero, y luego se hizo público, el informe con los motivos supuestamente técnicos que desaconsejaban que Madrid pasara a la fase 1. Sin duda, habrá razones sanitarias que ambos gobiernos puedan esgrimir a favor de sus tesis. También es incuestionable que cualquier decisión en la progresión de fases debe basarse en la prudencia. Pero con Madrid parece que el debate de fondo es otro y va más allá de que el citado informe estuviera firmado varias horas después de que el ministro anunciara que Madrid se quedaba en fase 0. Es un indicio que genera dudas sobre cómo se están haciendo las cosas en ese grupo de expertos anónimos. Madrid tiene razón cuando alega que el Gobierno central no es transparente en los requisitos. De hecho, el informe firmado por la directora general de Salud Pública contiene juicios de valor pero no indica cuáles son los valores objetivos que este debería alcanzar para entrar en la fase 1. La lectura del informe deja la impresión de que, con los mismos datos, el Ministerio podría haber autorizado la desescalada de Madrid, y a esto se le llama arbitrariedad. En realidad, y visto el acoso e intento de derribo al que está sometida Díaz Ayuso, parece claro que el Gobierno que preside Ayuso es un objetivo político de la izquierda, como bien lo hizo explícito el senador Rafael Simancas con uno de los mensajes más repulsivos de los últimos años. Cuando el PSOE y Unidas Podemos hablan de la salud de los madrileños, realmente piensan en cómo echar a Isabel Díaz Ayuso, tomando eso sí a los madrileños como rehenes en esta cacería.