Opinión

Obsceno triunfalismo con los ERTE

Obsceno triunfalismo con los ERTE

Increíblemente, hasta el año más aciago en el ámbito laboral que hemos sufrido desde el crack del 2008 sirve al Gobierno para desplegar un triunfalismo de obsceno tufo. La pandemia ha puesto abrupto fin a casi seis años de recuperación, más o menos sostenida (en el último año se había certificado un fin de ciclo). 2020 se ha cerrado con una caída de la afiliación de 360.105 trabajadores y el paro ha subido en 724.532 personas, el peor dato desde 2009. Las cifras son espeluznantes y el ho

rizonte, oscuro: baste apuntar que, aunque haya empezado la campaña de vacunación, tardaremos más de lo previsto en recuperar un atisbo de normalidad y eliminar ciertas restricciones que lastran la actividad. Y, pese a una realidad ante la que no podemos cerrar los ojos -o tomamos medidas en base a la coyuntura o a saber cuál será el fondo- el Ejecutivo usa estos datos para valorar el "éxito" de sus medidas.
Es desolador escuchar tal burla a los españoles
.Ahora descubrimos que
tener a más de 755.000 trabajadores en el limbo de los ERTE
-trabajadores que cuentan como ocupados en los registros y no como parados aunque su empleo esté suspendido- es un éxito del llamado Gobierno de lo social. Si no fuera por los ERTE, parecen decir, estaríamos hablando del mayor desplome de empleo de toda la serie desde que hay registros. Gracias a los ERTE y al maquillaje de estadísticas, tenemos en frente
el peor escenario laboral desde la crisis de 2008
. ¿Pero qué clase de triunfo es este?La prórroga de los ERTE, que entre abril y noviembre han costado más de 14.173 millones de euros sólo en prestaciones, sigue en el aire. Pero desde Trabajo han advertido que no esperan hacer grandes cambios,
como si el contexto de hoy no difiriera del de ayer
. La actualización de esta herramienta es obligatoria, si no, se convertirá en un simple parche que da un poco de pan para hoy y mucho hambre para mañana.Para que las futuras medidas funcionen,
el Gobierno debe atender a más actores que a los afines.