Opinión

No era progresismo, era poder

No era progresismo, era poder

En el País Vasco, a Nicolás Redondo, el sindicalista que levantó a UGT y a España contra las reformas económicas de Felipe González, le llamaban «español». Hace tres años, con 88, contaba en su piso de obrero en Portugalete que entre lo poco que le disgustaba de Podemos estaba su defensa del derecho a decidir. "La igualdad debe existir entre hombres y mujeres, pero también entre un ciudadano de Murcia y otro de Cataluña". El nacionalismo, decía, es "una especie de enfermedad, como la tos ferina

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