Opinión

Más luces de freno en la Economía

Más luces de freno en la Economía

La economía española tiene unos sectores muy definidos que condicionan su evolución

Un indicador imprescindible del estado de la economía española es el de las matriculaciones de turismos. Y el resultado en agosto pasado es preocupante. La venta ha descendido un 30,98% en relación con el mes de agosto de 2018, y acumula una bajada en 2019 del 9,2%. Es la mayor caída desde 2008, en plena crisis económica, y debería constituir para el Gobierno una alarma seria de que la situación económica se está deteriorando. Es cierto que este dato tiene un contexto internacional de desaceleración de las economías y también que en 2018 se alcanzó una cifra muy alta de ventas de vehículos no homologados a los nuevos protocolos que iban aplicarse a la medición de emisiones. Sin embargo, el Gobierno de Sánchez no ha propiciado un clima de seguridad que contrarrestara esta tendencia a la baja, sino que la ha acentuado con su política de mensajes confusos y precipitados sobre los vehículos diésel. La demonización de este combustible y los anuncios de su prohibición en el futuro han sembrado dudas entre los consumidores y los fabricantes, con la consecuencia de un retraimiento de la demanda. Además, hay un escenario nacional en el que se repiten los datos de que la economía empieza a enfriarse. El Gobierno de Sánchez, como hizo el de Zapatero, niega la posibilidad de que la economía se esté deteriorando.

La economía española tiene unos sectores muy definidos que condicionan su evolución -turismo, construcción y automoción- y mientras su estructura productiva no se modifique, el Gobierno tiene que atender la marcha de sus indicadores. Las familias españolas detectan, antes que los expertos del Gobierno, si su situación económica y laboral es la adecuada para embarcarse en compras financiadas. Es la lección aprendida de la crisis de 2007. La misma lección que ignora el gobierno de Pedro Sánchez.