Opinión

Más fuertes

Más fuertes

«Sin estar la pandemia superada, con perspectivas catastróficas económicas, con un paro inevitable duradero, con los turistas huyendo de España hacia Portugal, con los autónomos aterrorizados ante lo obvio, el “padrecito” de los sermones sabatinos, clarividente como Stalin o Fidel, nos asegura, con despliegue publicitario, que vamos a salir más fuertes. ¿Era cinismo, ignorancia o las dos cosas?»

La política engendra frases y eslóganes afortunados y desafortunados. Unos son ovacionados, Churchill era un maestro en proferir frases -«sangre, sudor y lágrimas», «un telón de acero ha caído sobre Europa», y otras han pasado desapercibidas momentáneamente-, pensemos en el breve discurso -272 palabras, dos minutos- de Lincoln después de la batalla de Gettysburg, escasamente comentado entonces, no era el orador principal, pero se ha convertido en la pieza oratoria más importante («el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo») y más memorizada de la historia de Estados Unidos.

La España moderna ha parido esos productos abundantemente. Bastantes políticos jóvenes alcanzan un estado casi orgásmico cuando creen haber encontrado un titular. Jadean visiblemente al lanzar algo que