Opinión

Maduro se lanza ahora a por el oro

Maduro se lanza ahora a por el oro

Lo único que se puede esperar de un cacique que quizá esté preparando ya su día después

Tras provocar una catástrofe económica en Venezuela y no ser capaz de contrarrestar una caída sostenida de los precios del crudo, al convertir a la empresa nacional del petróleo en un oscuro ente de corrupción, el chavismo se ha lanzado ahora a por el oro, los diamantes, el coltán, el hierro, la bauxita y otros valiosos minerales que esconde el Arco Minero del Orinoco, un proyecto de empresas mixtas de capital nacional y extranjero, principalmente chino, turco y ruso, prácticamente los únicos valedores del régimen bolivariano fuera de Iberoamérica. Al frente de ese complicado enjambre de sociedades aparecen altos mandos militares retirados o familias bien relacionadas con el Palacio de Miraflores, a quienes en la práctica se les concede casi el monopolio de las explotaciones. A las empresas que no están en esa red se les ponen todas las trabas posibles y son sometidas a un hostigamiento normativo insoportable.

Venezuela fue bendecida con una riqueza natural incalculable: flota sobre un mar de petróleo y sus tripas están preñadas de un tesoro mineral formidable. Tiene, por tanto, todas las condiciones para ser el país más próspero de esa región, como lo era antes del nefasto advenimiento de esa mezcla de populismo y comunismo selectivo (solo para el pueblo, que para las élites Marx no es más que una familia de actores) que fundó allí Hugo Chávez y que Nicolás Maduro se empeña en perpetuar.

Liquidado cualquier resquicio de libertad y de los derechos fundamentales, allanada la democracia, intervenida la justicia, denunciada por la ONU la tortura como sistema, arruinada la economía nacional y la de las casas, donde lo único que se mide en millones es la inflación y el éxodo de ciudadanos (más de cuatro), Maduro se lanza a por el oro, lo único que se puede esperar de un cacique que quizá esté preparando ya su día después.