Opinión

Los trillizos de Noé

Los trillizos de Noé

«Tentados estamos de recusar al insumiso, al que no respeta las reglas del juego, al que no se postra bajo la más sagrada norma de hoy: la compostura... por no decir el conformismo. Viviendo de simulacros y simulaciones, cuando nada lo resuelve todo, pensamos que al original le falta un tornillo. En la Edad Media se creía que tenía uno de más: por eso había que extraerle “la piedra de la locura”»

Parece ser que Noé (que no conoció a Zaratustra), desnudo, se puso a bailar. ¡Tiernos dislates de todo patriarca ocurrente! Tal es el incidente que nos cuenta el capítulo 9 de El Génesis. El hijo de Noé, Cam, juzgó el espectáculo dado por su padre como poco adecuado y con crecido enojo condenó la falta de respeto de su genitor hacia los demás. Distinta fue la opinión de Sem y Jafet, hermanos de Cam, que sin entrometerse a fiscales, pero dejándose gobernar por la misericordia, trataron a su padre en aquel trance con ternura y comprensión. Para que no se resfriase, echándole un capote, le cubrieron con una manta. ¿Sem, Cam y Jafet eran verdaderos gemelos? ¿Trillizos genéticamente idénticos? ¿Frutos