Opinión

Los entierros de Franco

Los entierros de Franco

«Franco nunca pidió estar enterrado ahí. En 1975 fue una decisión apresurada, aunque lógica, sepultarlo en el Valle de los Caídos. También tiene su lógica enterrarlo ahora junto a su mujer con la que tan unido estuvo. ¿Podían haberse hecho las cosas de otro modo? Quizás. Hay decisiones que es casi imposible encontrarles el momento adecuado»

Mientras veía en la televisión salir el féretro de Francisco Franco, portado a hombros por miembros de su familia, de la basílica benedictina -como la de Montserrat- del Valle de los Caídos, bajo la atenta mirada de unos evangelistas que parece que se te vayan a tirar encima, esculpidos por Juan de Ávalos, recordé aquel otro del 23 de noviembre de 1975 en el que, tras un agónico final, se dio por concluida una dictadura que había durado casi cuarenta años. No tenía nada que ver lo que se contaba entonces en los medios oficiales, el NO-DO, TVE o los diarios del Movimiento, con lo que algunos pudimos escribir en los periódicos privados, como ABC, «La Vanguardia» o «YA». Franco