Opinión

Los empresarios activan la alarma

Los empresarios activan la alarma

El Círculo de Empresarios admite sin tapujos que prefiere que los españoles acudan a las urnas a tener que soportar un Gobierno débil

El sinsentido negociador entre el PSOE y Unidas Podemos forzó ayer al Círculo de Empresarios a expresar su creciente preocupación por el bloqueo político en España, la parálisis institucional y la negativa evolución de nuestra economía. Esa preocupación está más que justificada porque la ralentización es un hecho contrastado en un momento en que España sigue con un Ejecutivo en funciones cuatro meses después, y sin visos de que pueda conformarse una alianza sólida de gobierno. Por eso, con un lógico tono de hartazgo por la irresponsabilidad de Pedro Sánchez, el Círculo de Empresarios admite sin tapujos que prefiere que los españoles se vean abocados de nuevo a acudir a las urnas en noviembre a tener que soportar un Gobierno débil, acosado a izquierda y derecha, o a tener un Ejecutivo de coalición conformado por PSOE y Podemos. La sola idea de que el partido de Pablo Iglesias pudiese acceder al control económico de España pone los pelos de punta a la inmensa mayoría del empresariado, convencido de que esa gestión resultaría desastrosa para España.

El Círculo apela a un imposible en este momento, como es la configuración de una alianza entre PSOE, PP y Ciudadanos, o al menos a la variante que ofrecerían dos de esos partidos juntos. Pero lo relevante es que si se celebran nuevos comicios y el PSOE vuelve a vencer, los empresarios apuestan por que Pablo Casado o Albert Rivera cedan para facilitar un Gobierno estable de una vez por todas, y se aleje definitivamente el fantasma de que Podemos pueda acumular poder real. El empresariado acierta al conceder un valor añadido al constitucionalismo como factor de estabilidad política y de certidumbre económica, algo que ahora mismo no existe en España. Y en ese supuesto, Casado y Rivera deberían reflexionar, y rectificar, para al menos dar viabilidad a una legislatura solvente que permita acometer las reformas económicas que necesita nuestro país, porque con Iglesias influyendo sobre La Moncloa se produciría un retroceso alarmante.

De una vez por todas, Sánchez e Iglesias deben abandonar su grotesco espectáculo de mentiras y exculpaciones por el fracaso que ambos representan, y harían bien en poner fin al irritante hartazgo que están causando en la sociedad por la incertidumbre que transmiten. Es hora de que dejen de mentir a los españoles simulando que negocian in extremis y aclaren con urgencia si España volverá a celebrar elecciones, porque los empresarios no hablan desde el desconocimiento, sino desde el temor real a un hundimiento de nuestras finanzas. De hecho, los empresarios consideran que los decretos aprobados por Sánchez suponen una regresión que penaliza la competitividad, la creación de empleo y la inversión. Y con ellas, se lastra la deuda y se compromete el déficit público. No es una alerta inocua. Es el diagnóstico de quienes realmente crean empleo en España.