Opinión

La soledad

La soledad

«Hay dos grandes facetas de la soledad: estar solos, y sentirse solos. Hay personas acompañadas que se sienten solas y personas solas que se sienten acompañadas. Lo que prima es el sentimiento. Y ello tiene una consecuencia muy positiva: mientras que muchas veces la presencia física de otras personas no es posible, sí que podemos sentirnos acompañados, sobre todo si tenemos conversaciones y contacto con otras personas. Eso se puede lograr»

La soledad es muy dura. Y es muy dura porque nos priva de lo que más precisa el ser humano: el amor, el cariño, el afecto. Y es que quizá sea el amor lo que más necesitamos en nuestra andadura vital; como dice San Juan de la Cruz: «al atardecer de la vida nos examinarán de amor». La soledad no es sólo de naturaleza física -no tener a nadie al lado- sino sobre todo anímica. Ese tremendo sentimiento de que no importamos a nadie, de que nadie nos echa en falta, de que nadie nos llama.

En nuestra sociedad, tan avanzada en todos los aspectos técnicos y de bienestar, no deja de ser una grave anomalía que se haya titulado