Opinión

La penúltima infamia del nacionalismo vasco

La penúltima infamia del nacionalismo vasco

La formación liderada por Arnaldo Otegui ha registrado una proposición no de ley para que la Cámara vasca expulse de facto a PP, Cs y Vox del territorio de País Vasco

Los proetarras de Bildu, albaceas políticos de una banda criminal que ha asesinado a casi mil personas, han propuesto que el Parlamento vasco vete la presencia de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal en esa comunidad autónoma durante la próxima campaña electoral. Al efecto, la formación liderada por Arnaldo Otegui -un sujeto con un pavoroso pasado de terrorista multirreincidente- ha registrado una proposición no de ley para que la Cámara vasca expulse de facto a PP, Cs y Vox del territorio con la excusa de que «no tensionen la convivencia y no usen Euskal Herria para sacar votos en España», eso sí «desde el respeto a la libertad de expresión de la ciudadanía, asociaciones y partidos políticos», señala la iniciativa. No cabe mayor cinismo ni mayor infamia. Hace unos meses asistimos allí a gravísimos incidentes de acoso a los partidos constitucionalistas, cuyos dirigentes tenían que salir escoltados por la Policía ante la jauría vociferante que los amenazaba. Ahora, y preventivamente, van más allá y utilizan una herramienta legislativa para que ni siquiera se les deje entrar. Va a más por tanto el totalitarismo de ese nacionalismo montaraz que trata de imponer el pensamiento único ¡por ley! Todo recuerda demasiado a los movimientos políticos de masas que aterrorizaron Europa en el pasado siglo. Por tropelías como la de ayer era tan importante que el socialismo no pactara con Bildu en Navarra. Por eso Sánchez hubo de atender a las voces que le alertaban de que era un inmenso error, y una muy mala noticia para España, apoyarse en los herederos políticos de ese estremecedor caudal de sangre inocente derramada. Y por eso es imprescindible que el PNV, guarecido siempre en ese confortable y rentable silencio, y el PSE, aunque solo sea por respeto a sus muertos, aíslen a Bildu y no a quienes defienden la Constitución.