Opinión

La maldición de Pandora

La maldición de Pandora

«Otra de las estrategias de los populistas que empiezan traspasando líneas rojas y acaban violando la ley es, para justificarse, sembrar discordia, fomentar la confrontación social, crear agravios inexistentes, despertar al odio. Y, una vez abierta esa última caja de Pandora que tan irresponsablemente ven como una aliada más para mantenerse en el poder, nadie, ni siquiera ellos mismos, sabe cómo cerrarla»

El concepto línea roja se acuñó para describir «un punto imaginario de no retorno. Un límite que, una vez trasgredido, la seguridad ya no puede garantizarse». Es una frontera marcada por el sentido común, la buena voluntad, también por el respeto. Dicho de otro modo, es un constructo social que evita que las personas trasgredan ciertos límites por consideración a otros y también a sí mismas.

Antes de que existieran las leyes regían ya estas normas de obligado cumplimiento porque, como señala Yuval Harari en su libro «Sapiens», el ser humano ha llegado a convertirse en lo que ahora es gracias a su capacidad de crear convenciones compartidas. Y es precisamente sobre esas convenciones, que entre todos hemos «pactado», donde