Opinión

La izquierda omnívora

La izquierda omnívora

«La izquierda nos exige también el alma, el pensamiento, la sumisión intelectual. Si algún súbdito quiere pensar y actuar por su cuenta, será automáticamente excluido de la ciudadanía oficial, para convertirse en outsider, un fuera de la norma, cuando no fuera de la ley, alguien peligroso, al que hay que vigilar, aislar e impedir por todos los medios que propague su anormal comportamiento»

Doña Carmen Calvo, la de «el dinero público no es de nadie», se ha superado a sí misma, más difícil que batir un récord mundial. Su «el feminismo no es de todas, no bonita, nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento socialista» ha sido comentado de sobra, no precisamente para alabarla, incluso en sus propias filas. Primero, por la desastrosa sintaxis, ¿cómo unir «genealogía», con «pensamiento socialista»? Luego por el «no bonita», guinda graciosa que quiso introducir, cayendo en lo pedestre, como suele ocurrir a quienes no tienen gracia. Pero me permite tratar un tema que vengo posponiendo desde hace tiempo, al impedirme abordarlo la rabiosa actualidad. Me refiero al afán tragaldabas de la izquierda, que ríanse ustedes