Opinión

La investidura como autogolpe

La investidura como autogolpe

«La realidad parece dirigirse a toda marcha hacia el abismo que implica la desaparición de la Constitución de 1978, que nos reconoce y constituye como nación, nos vertebra, organiza y protege de la barbarie, mientras las convicciones gubernamentales resultan indetectables»

¿Tenemos la obligación de suicidarnos? El título del panfleto publicado por Winston Churchill el 24 de septiembre de 1924 en el «Nash Pall Mall» no dejaba lugar a dudas. Bajo su punto de vista, el apoyo británico a la Liga de Naciones era necesario en nombre del interés común. La desaparición de la vida civilizada no era una opción. Tampoco la melancolía. Con su retranca habitual, tras observar su gran éxito de difusión, un cuarto de millón de copias vendidas en dos semanas a ambas orillas del Atlántico, escribió a Lord Robert Cecil y le señaló: «¿Ve usted que no soy tan imposible de regenerar, como usted ha supuesto?». El episodio expone la solidez de la moral churchilliana, mucho antes