Opinión

La enseñanza confinada

La enseñanza confinada

«Como saben los padres afectados y debería saber cualquier docente preparado -lo que no parece ser el caso de la ministra-, la inclusividad tiene sus límites. Ignorarlos por razones ideológicas sólo puede calificarse de bajeza. Como cabe calificar el trato que reciben en la futura ley los centros concertados, a los que se priva de toda posibilidad de expansión, condenándolos a un ahogo semejante al de los centros de educación especial»

Ignoro si fue Ricardo Moreno Castillo, en su celebrado Panfleto antipedagógico (2006), el primero en trasladar al campo de la enseñanza y, en concreto, al sistema educativo español la disyuntiva popperiana entre igualdad y libertad, pero, sea como fuere, bien traída estaba. Porque lo ocurrido hasta entonces en nuestras aulas y lo que ha venido después responde en gran medida a la voluntad de imponer a cualquier precio el principio de igualdad por encima del de libertad. Se me dirá que ha habido algún periodo en que esto no ha sido así. Cierto. En especial el que va de finales de 2002 a mediados de 2004, cuando la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza estuvo en vigor y aplicándose.