Opinión

La CNMV solo es útil si es independiente

La CNMV solo es útil si es independiente

Hace un año, en una entrevista en nuestras páginas, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella, recalcaba la importancia de que el organismo gozase de autonomía. Él mismo, entonces con tres años al frente de la CNMV, advertía que necesitaba más autogobierno en lo referente a la gestión. No solo para hacer su trabajo con la máxima precisión, sino también para responder al «incremento de exigencia social de que la supervisión sea eficiente

». Por eso ayer, cuando se hizo público que Albella no renovará en el cargo, la duda que empezó a planear sobre el futuro de la CNMV era más que pertinente:
¿seguirá siendo el supervisor un organismo que avance hacia una mayor libertad de actuación?
Cabe dudarlo, dados los antecedentes de un Gobierno que se caracteriza por laminar toda crítica, por el sometimiento de las instituciones a sus intereses y por fraguar pactos con los que asegurar al máximo su futuro en el poder, aunque estos pongan en riesgo la estabilidad del sistema.El futuro de Albella parecía decidido desde hace tiempo. El presidente había aclarado con anterioridad que alargarse en el cargo hasta 2024 le parecía excesivo. Además, el hecho de que fuese designado tras un buen y necesario acuerdo entre el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, y el coordinador económico de Ciudadanos, Luis Garicano, tampoco invitaba a que este Gobierno confiase en su renovación. A la ministra de Economía le corresponde ahora proponer sucesor, que será nombrado por el Gobierno. Y la gran incógnita es si Calviño, desde su concepción económica rigurosa, podrá proponer a un candidato técnico y de consenso, o
si el nepotismo y el sectarismo volverán a torcerle la mano
. Podemos querrá una vez más minar su crédito condicionando la elección. La presidencia de la CNMV requiere independencia del Ejecutivo, único camino para supervisar con credibilidad y presentarse con autoridad ante los mercados.