Opinión

IU: El fracaso de una ideología

IU: El fracaso de una ideología

La historia de la sigla ha estado plagada de sinsabores y decisiones equivocadas por su incapacidad en renunciar a resabios ideológicos estériles basados en una España inexistente

Izquierda Unida camina hacia su desaparición y da sus primeros pasos para fusionarse con Podemos. La historia de la sigla ha estado plagada de sinsabores y decisiones equivocadas por su incapacidad en renunciar a resabios ideológicos estériles basados en una España inexistente. Pero al menos los dirigentes anteriores tenían la virtud de la perseverancia y la consecuencia con la ideas, quizá porque todo ellos (Anguita, Frutos, Llamazares o Lara) se sabían herederos de una marca política histórica y referencial desde la Transición. En su debe está no haber conseguido actualizar su discurso, adecuarlo a la realidad política y social de España para romper ese declive y la barrera del 11 por ciento de apoyo en unas elecciones generales (logrado hace ya 23 años). La puntilla para IU ha sido la llegada de Alberto Garzón, quien finalmente ha entregado la coalición a la aventura de Podemos, obnubilado quizá por la briosa irrupción hace cuatro años del partido de Iglesias. Ahora, en pleno declive de la formación populista, Garzón queda especialmente señalado pues va a pasar a la historia como el dirigente que, a cambio de asegurar su escaño, dio sepultura a la formación. Su insistencia en seguir de la mano -o incluso radicalizar más- el mensaje de corte antisistema podemita (republicanismo, anticlericalismo, marxismo, filoseparatismo) ha sido un suicidio político, sobre todo cuando hasta las confluencias regionales se han ido apartando de Iglesias. Cierto es que a IU nunca le benefició la ley electoral y que, por ejemplo, los nacionalistas que no llegan al 2 por ciento de votos en el total nacional son alzaprimados por el sistema. Pero no debe ser excusa, el sistema es el que es. El final de IU es la constatación del fracaso político de una ideología. Que los dirigentes actuales traten de salvar «sus» muebles aferrándose a un moribundo (Podemos) define lo inevitable de este réquiem.