Opinión

Investigar con urgencia los plagios

Investigar con urgencia los plagios

En España, una misma tesis plagiada sirve a dos personas para doctorarse en la Complutense y en la Camilo José Cela. ¿Qué opina la CRUE? Y, sobre todo, ¿va a hacer algo el ministro de Universidades, Pedro Duque?

Aunque lentamente, parece que algunas autoridades políticas y académicas han comenzado a tomarse en serio el escándalo de las tesis plagiadas y volanderas en la Universidad Camilo José Cela (UCJC), la que utilizó Pedro Sánchez para conseguir el título de doctor con un trabajo académico que contenía copias en, al menos, un 20 por ciento del texto. Ayer, el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid pedía reunirse con el rector de la UCJC solo un día después de que ABC destapase las múltiples irregularidades de la tesis doctoral de Concepción Canoyra, directora general de esa Consejería, ya dimitida. También la Universidad Complutense ha decidido abrir una investigación sobre esa tesis, pues cuatro años después ese mismo trabajo copiado sirvió a un responsable académico de la UCJC, José Luis Málaga, para doctorarse en esa universidad pública, la más grande de España. Resumamos el despropósito: la misma tesis, con plágios de El Rincón del Vago y utilizando la Wikipedia como fuente de autoridad, sirve para doctorarse en la Complutense y en la Camilo José Cela. ¿Qué opina del asunto la Conferencia de Rectores? Y, sobre todo, ¿qué tiene que decir el flamante ministro de Universidades, Pedro Duque, llegado al Gobierno, al parecer, para dotar a la enseñanza superior de la calidad y el prestigio académico que merece? Por el momento, no se le conoce inquietud alguna al respecto, como si no fuera asunto de su competencia, y parece improbable que cambie de actitud mientras quien le hizo ministro ande implicado en el caso.

Es urgente que desde la esfera política y académica se investigue este indecente trasiego de trabajos «doctorales» volanderos que no solo son un adefesio científico, desprovisto de cualquier requisito que habilite al autor a convertirse en autoridad en determinada materia, sino que hieren de muerte el prestigio de las instituciones. En el caso de la UCJC la revisión debe ser más a fondo, pues parece que el fraude tiene procedimiento al haber sospechosas coincidencias en el tiempo y la manera con que Concepción Canoyra y Pedro Sánchez consiguieron el título de doctor en la Camilo José Cela. Texto plagiado, un tribunal con una composición sospechosa (un miembro del que examinó a Sánchez había colaborado con él y otros eran doctores de ultimísima hora) y un océano de silencio como única respuesta de la institución, que no ha anunciado su intención de investigar un asunto que no solo supone un evidente fraude académico, sino que por su reiteración constituye una ofensa para los miles de graduados que sí realizan el esfuerzo investigador requerido para convertirse en doctores y que no les regalan el birrete «por la cara».