Opinión

Histeria

Histeria

«No habrá jamás laboratorio en el mundo que pueda conseguir una vacuna contra la propagación de una alarma colectiva. Porque ese laboratorio, tan necesario en una era como la nuestra en la que estamos interconectados con el mundo veinticuatro horas al día aunque no queramos, está en cada uno de nosotros; en nuestra responsabilidad íntima e intransferible»

Estrasburgo, mediados de julio de 1518. Una mujer se detiene en mitad de la calle y comienza a bailar. El calor no impide que su danza se prolongue durante un día, y otro, y otro… La gente sale de sus casas para verla bailar sin parar como si estuviera poseída. Una semana después la acompañan en el baile más de treinta personas. Y al cabo de un mes son casi medio millar las que danzan por toda la ciudad sin razón alguna. Lo malo de esta epidemia de baile era que cada día caían unas quince víctimas mortales, extenuadas, por ataques al corazón e infartos cerebrales. Nunca se supo por qué empezaron a bailar ni tampoco por qué no podían