Opinión

Gila y otros mitos de la Guerra Civil

Gila y otros mitos de la Guerra Civil

«Cuenta Gila en sus dudosas memorias que en la cárcel de Torrijos coincidió con el poeta Miguel Hernández. Caso muy distinto de intelectual comprometido con la República es el de este poeta del pueblo que no ha merecido el reconocimiento que se le tributa a su coetáneo García Lorca»

La reciente reedición de las memorias de Miguel Gila, Y entonces nací yo: Memorias para desmemoriados (1995) y Memorias de un exilio (1998) nos sugiere cierta reflexión sobre los mitos generados por la Guerra Civil.

Miguel Gila, indiscutido príncipe de los humoristas españoles, cuenta en estas crónicas que se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas y se alistó en el Quinto Regimiento «para combatir al fascismo con un fusil en las manos». Combatió, según su testimonio personal, en los frentes de Sigüenza, Somosierra, Ciudad Universitaria, Guadalajara, el Ebro y Valsequillo, la última batalla. No se perdió ninguna. Caso similar de ubicuidad guerrera solo se ha visto en las novelas del olvidado Sven Hassel.

Siempre según su testimonio, Gila cayó prisionero