Opinión

Frente al chavismo, sin fracturas

Frente al chavismo, sin fracturas

El futuro de Venezuela no puede pasar por una conspiración interna como la que, según ha desvelado ABC, tramaron algunos dirigentes chavistas, sino por unas elecciones libres que permitan a los ciudadanos decidir quién los ha de gobernar

El futuro de Venezuela no puede pasar por una conspiración interna como la que, según ha desvelado ABC, tramaron algunos dirigentes chavistas, sino por unas elecciones libres que permitan a los ciudadanos decidir quién los ha de gobernar. La presidencia de Juan Guaidó es en este sentido un factor circunstancial, y su continuidad debería depender únicamente de la voluntad de los electores en caso de que decidiera presentar su candidatura. Lo que no sería en ningún caso aconsejable -como ciertos sectores de la política venezolana han llegado a planificar- es admitir que la votación la convoque y controle la propia dictadura, aunque sea un sector desgajado del régimen, porque sería la garantía perfecta para convertirla en una pantomima. Los restos del chavismo no pueden ser en ningún caso parte de la solución para un país a cuya ruina han contribuido.

Para lograr este objetivo no hay muchas opciones, y algunas -como la intervención militar exterior- se ha descartado por razones de sentido común. Cualquier solución debe partir de la determinación absoluta por parte de los defensores de la democracia de mantenerse unidos en el mismo propósito de acabar cuanto antes con la tiranía bolivariana. El régimen que fundó Hugo Chávez ha colapsado. Su cabecilla, Nicolás Maduro, desconfía del «número dos», Diosdado Cabello, y ambos miran de reojo al general Padrino, jefe del Ejército, por lo que en estos estertores del chavismo puede pasar cualquier cosa. Es lamentable constatar que en estos graves momentos, entre la oposición democrática aún haya quien crea que el futuro de Venezuela pasa por legitimar a quienes han dedicado las últimas dos décadas a engañar a su país, a violar la ley y a robar a manos llenas.