Opinión

ERE: corruptos a conciencia

ERE: corruptos a conciencia

Los andaluces, y el resto de los españoles, tienen derecho a saber hasta el último extremo de esa trama corrupta -la más grave de la historia democrática del país- con el dinero de los parados

El Gobierno de la Junta de Andalucía acaba de poner a disposición del juzgado sevillano que instruye las distintas piezas del escándalo de los ERE la documentación hallada en tres cajas fuertes instaladas en dependencias de la agencia Idea. Según ha denunciado el Ejecutivo presidido por Juan Manuel Moreno, entre los documentos que se ocultaban en esas cajas blindadas se encontraban algunos que en su día fueron requeridos por la Justicia y que el Gobierno socialista de la Junta nunca entregó. La última trapisonda conocida incluye, por ejemplo, ayudas ilegales millonarias dadas bajo cuerda en la época de Manuel Chaves, sin membrete oficial, sin haber pasado por Intervención y sin reflejo en los Presupuestos ni compromiso de devolución al erario. Si se confirma esa ocultación de pruebas, la gravedad de la implicación de aquellos gobiernos socialistas se vería ampliada, toda vez que no solo habría quedado probado que fueron los creadores de un mecanismo para defraudar casi 700 millones de euros de dinero público, sino que esos políticos corruptos intentaron ocultar las pruebas de tan enorme fraude para, quizá, salir mejor parados una vez que la Justicia se puso a funcionar.

No parece que tengan fin las aristas de este escándalo. Cada vez que desde el PSOE se alude a que «no es para tanto», que todo es «agua pasada» o que ya se han «pagado las responsabilidades políticas», los socialistas no hacen sino colaborar testimonialmente con este fraude masivo. Los andaluces, y el resto de los españoles, tienen derecho a saber hasta el último extremo de esa trama corrupta -la más grave de la historia democrática del país- con el dinero de los parados. Queda mucho por saber, según descubrimos cada semana. Ya quedó claro en la sentencia que el PSOE traicionó la confianza de los andaluces; ahora sabemos que también pudieron engañar a la Justicia.