Opinión

El valor del buen periodismo

El valor del buen periodismo

En una era marcada por la imposición de un pensamiento único cuyo presunto progresismo trata de blindarlo ante cualquier controversia, ABC aboga por la reflexión y el debate abierto, sin otros límites que los que marcan el rigor y el respeto

La entrega de los Premios Internacionales de Periodismo de ABC, los tradicionales Cavia, volvió a ser anoche el argumento de una celebración que no solo reconoce la excelencia en el trabajo informativo, sino que vindica el propio oficio periodístico como columna vertebral de la opinión pública que define a las sociedades libres. Un año más, Sus Majestades los Reyes presidieron una cena cuyos protagonistas -Gabriel Albiac, José Luis Corripio y José María Nieto, galardonados en esta edición- vienen a encarnar y actualizar el modelo que, basado en la liberalidad y la confrontación de ideas, ha proyectado desde su fundación esta Casa centenaria. En una era marcada por la imposición de un pensamiento único cuyo presunto progresismo trata de blindarlo ante cualquier controversia, hasta convertirlo en dogma de obligado seguimiento y cumplimiento, ABC aboga por la reflexión y el debate abierto, sin otros límites que los que marcan el rigor y el respeto. No puede ser el silencio, a menudo cómplice, la vocación de unos medios cuya principal función no es otra que el control de los poderes públicos, más aún en un tiempo en que las redes sociales han proporcionado a estos una poderosa herramienta para difundir el engaño y, bajo un velo consentido de opacidad, ocultar sus abusos. Cambia la estructura de la comunicación, pero no nuestra servidumbre. Fuimos y somos necesarios, quizá más que nunca, para defender la veracidad, el sosiego, la transparencia, el contraste y la racionalidad que han de guiar el ejercicio informativo. Estamos donde estábamos, obligados por una historia que nos exige lo mejor, para premiarlo con un Cavia en la gran noche del periodismo español y, sobre todo, para ofrecérselo a unos lectores de cuyo equilibrio depende la sostenibilidad de nuestro sistema democrático.