Opinión

El separatismo se refuerza

El separatismo se refuerza

La política de Sánchez hacia el separatismo puede crear el Parlamento catalán más separatista de la reciente historia democrática

Una primera lectura de los resultados de la encuesta de GAD3 para ABC sobre estimación de voto en unas hipotéticas elecciones en Cataluña pondría el foco en el desplome del voto constitucionalista. La caída en picado de Ciudadanos, con solo 12 escaños de los actuales 36, deja al bloque constitucionalista en solo 25, sumando los nueve del Partido Popular, que gana cinco, y los cuatro de Vox. Lamentablemente, el Partido de los Socialistas de Cataluña no puede ser identificado como uno de los defensores de la Carta Magna, porque su diagnóstico sobre la situación catalana, en la que la palabra Constitución está proscrita, se centra en la existencia de un «conflicto político» que debe ser resuelto con un repliegue del Estado y de sus normas, refrendado en una votación reservada a los ciudadanos catalanes. El PSC es ya un partido soberanista más en Cataluña.

Realmente esta encuesta reitera que las políticas de apaciguamiento y concesión acaban beneficiando a los agresores, ya desde los tiempos de Chamberlain. Prueba de ello es que los partidos separatistas, es decir, Esquerra Republicana de Cataluña, Junts per Catalunya y la CUP, suman 73 escaños, tres más que en 2017, y el 48,4% de los votos, siete décimas más que actualmente. Si se añaden los votos -8,1%- y los escaños -diez- de los Comunes de Ada Colau y Pablo Iglesias, firmes partidarios del derecho de autodeterminación, puede decirse que la política de Pedro Sánchez hacia el separatismo puede crear el Parlamento catalán más separatista de la reciente historia democrática.

Los análisis por sectores añaden otros datos, como el claro liderazgo de ERC y de Oriol Junqueras frente a JpC y Carles Puigdemont, y el aumento del PSC que permitiría un gobierno de izquierdas con los republicanos de Esquerra, aunque sería una apuesta muy arriesgada para los republicanos tras el baño de masas de Puigdemont en Perpiñán. La tendencia política en Cataluña se orienta a reforzar el separatismo, lo cual no sólo no es un resultado extraño, sino que resulta plenamente coherente con la estrategia de legitimación del independentismo golpista que está siguiendo Pedro Sánchez.

Cuando el Estado abdica ante el separatismo, la consecuencia es el desistimiento de los constitucionalistas. Los resultados de Ciudadanos y del Partido Popular se explican en gran medida por sus errores de estrategia en Cataluña, tanto en la forma como en el fondo de sus mensajes, pero hay más que tales errores. Hay un escenario en el que el discurso del Estado, por boca del Gobierno socialista, está basado en abandonar a su suerte a los ciudadanos catalanes que siguen defendiendo la Constitución. Y esta deslealtad del Gobierno surte el efecto que quieren sus socios separatistas, el de no tener oposición constitucionalista.