Opinión

El separatismo juega con vidas ajenas

El separatismo juega con vidas ajenas

Terriblemente irresponsable es el comportamiento de algunas residencias de ancianos de Cataluña que han impedido que los militares de la UME entren en las instalaciones para desinfectarlas

Ni viviendo la peor pesadilla, con miles de muertos y una sociedad alarmada por este espantoso presente e incluso por cuál será la prosperidad a medio plazo que deje esta pandemia, el separatismo consigue apearse su sectarismo. Terriblemente irresponsable es el comportamiento de algunas residencias de ancianos de Cataluña que han impedido que los militares de la UME entren en las instalaciones para desinfectarlas y limitar así los contagios. Hablamos por tanto de un incumplimiento doloso de los presuntos responsables de unos centros que anteponen sus disparatados prejuicios a la vida de los residentes que en teoría atienden y cuidan. Los familiares tienen motivos más que suficientes para ir al juzgado más cercano a pedir cuentas penales a quienes están jugando con la vida de sus seres queridos. Nada les ayudará la Generalitat pues participa de ese boicoteo, anulando peticiones de algunos centros o mandando a empresas privadas a esa cometido. Cuadra ese comportamiento obstruccionista a la labor de las Fuerzas Armadas con el comportamiento del inhabilitado Quim Torra durante todo este proceso: desmontando las primeras instalaciones hospitalarias levantadas por el Ejército, denunciando al Tribunal Supremo ante la ONU, lanzando mentiras gigantescas en la prensa extranjera sobre España... Siempre sobrepasado y nunca a la altura de la gravedad del momento, ayer Torra levantó el perímetro de aislamiento de Igualada después de tres semanas exigiendo su aplicación en toda Cataluña. Cuando esto termine, el separatismo tendrá que rendir cuentas a los catalanes, puede que hasta en los juzgados, por su irresponsable comportamiento y su gestión de la crisis, orientada siempre al pulso con el Estado y el ataque a sus instituciones. El coronavirus tendrá cura, su sectarismo parece no tener remedio.