Opinión

El PSOE, campeón del despilfarro

El PSOE, campeón del despilfarro

El Plan E fue mucho más que la voluntad de un Gobierno manirroto y desleal con el dinero de todos los españoles. Fue una operación electoralista a la desesperada del PSOE

Algunas revelaciones del informe del Banco de España que hoy detalla ABC sobre el gasto público que supuso el Plan E entre 2009 y 2010, con José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno, son demoledoras. Y además, demostrativas del desparpajo, la improvisación y el descaro político con que se tomaron muchas medidas económicas absolutamente irracionales cuando España se encontraba inmersa en una profunda crisis económica, camino de la recesión. Según el Banco de España, cada empleo del Plan E costó 160.000 euros, y el despilfarro total de ese proyecto artificial para crear trabajo ficticio ascendió a los 13.000 millones. Igual de alarmante resulta el dato de que por cada millón de euros gastado en remozar aceras o arreglar rotondas, apenas se crearon seis empleos. En aquel momento, Zapatero presumió del Plan E como el motor imprescindible para reactivar el mercado laboral y nuestra economía. Sin embargo, el resultado resultó dramático para España: aquella pésima política económica nos situó ante el abismo de un rescate a manos de la UE -como ocurrió con Portugal, Irlanda o Grecia-, y desbocó el déficit público hasta situarlo en un 10 por ciento del PIB. No es preciso ser un experto en macroeconomía ni un analista de postín de nuestro cuadro financiero para concluir que dedicar 160.000 euros de dinero público a crear un solo empleo resulta casi prevaricador. Fue mucho más que la voluntad de un Gobierno socialista manirroto y desleal con el dinero de todos los españoles. Fue una operación electoralista a la desesperada del PSOE, cuyo desmán tuvo una réplica doble: primero, de la UE, con la amenaza de intervenir nuestra economía; y segundo, de los ciudadanos en las urnas, que en 2011 concedieron a Mariano Rajoy la mayoría absoluta.

Por este tipo de informes, las advertencias del Banco de España nunca deben ser infravaloradas. Actualmente, la institución se ha enfrentado al Gobierno de Pedro Sánchez porque hoy se perciben en el PSOE las mismas maneras que en la etapa de Zapatero. La alarma es evidente y conviene que los españoles se pongan en guardia, por más que el Gobierno haya exigido al banco emisor que no asuste a los ciudadanos ni se entrometa en la gestión económica de La Moncloa. No obstante, Sánchez no puede dar la espalda a la realidad, como sí hizo Zapatero. Las alertas sobre la deriva de nuestro sistema de pensiones no provienen solo del Banco de España; los avisos de que el nuevo salario mínimo contribuirá a medio plazo a la destrucción neta de empleo no son un invento; y también responde a un pronóstico bastante común la advertencia de que en cuatro años España no podrá levantar la losa del déficit si Sánchez sucumbe a financiar una «agenda social» populista y abusiva. El Plan E no sirvió para construir nada. Más bien, para destruir.