Opinión

El igualitarismo rechaza el esfuerzo

El igualitarismo rechaza el esfuerzo

Las ayudas han de ser siempre un estímulo al esfuerzo, no una invitación al conformismo

La batalla sanitaria contra la pandemia no ha impedido que el Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias siga adelante con un programa político que ni siquiera ha sido interrumpido por el estado de alarma y por la necesidad de dedicar todos los esfuerzos a la lucha contra el Covid-19. El populismo permanece intacto como inspiración del Ejecutivo, cuyas denominadas políticas «sociales» no logran encubrir el clientelismo que las sostiene, siempre legitimado por el eslogan de que «nadie se quede atrás». La decisión del Ministerio de Universidades de reformar la ley para que a partir del próximo curso una nota académica de cinco sea suficiente para lograr una beca de estudios responde fielmente a la estrategia del Gobierno de imponer -no solo en el ámbito de la enseñanza- un modelo en el que el esfuerzo deja de ser computable. La iniciativa personal y privada, interpretada como un riesgo para quienes predican e instauran el igualitarismo, va a ser marginada del mundo educativo, escuela de valores en la que las nuevas generaciones van a tener la oportunidad de tomar el camino más fácil, convenientemente señalizado por la izquierda. Con un cinco de nota media es suficiente. No merece la pena esforzarse.

Las ayudas han de ser siempre un estímulo al esfuerzo, no una invitación al conformismo, y en este sentido las becas de estudio, más allá de su cuantía económica, representan un elemento esencial dentro del proceso de aprendizaje. Rebajar la nota de acceso a estas ayudas no responde a una concepción superior de la justicia social, como señala el Gobierno, sobrecargado de buenismo redistributivo, sino a un plan que pasa por familiarizar a la sociedad, desde las aulas, con un modelo público en el que Estado iguala a todos por lo bajo y donde no se valora el sacrificio ni la generación de valores añadidos.