Opinión

El fútbol y los intelectuales

El fútbol y los intelectuales

«Cierta intelectualidad desprecia la afición por el balompié. Pareciera que los intelectuales y los amantes del futbol jugasen, nunca mejor expresado, en dos ligas distintas. Como si nos encontrásemos ante dos realidades herméticas, enfrentadas y antitéticas. La futbolera, propia de una grosera e inculta gleba; y la cultivada, característica de una refinada y elegante intelectualidad. Un juicio de valor que no resiste el más mínimo envite»

El año 2014 se celebraba en Río de Janeiro el III Encuentro de Rectores de Universia, la red de cooperación universitaria más importante a nivel internacional. Una ejemplar y pionera acción de responsabilidad social corporativa impulsada por el Banco de Santander, de la que forman parte casi mil doscientas universidades. Pues bien, el entonces presidente del Santander, Emilio Botín, me pedía atender a Sir Ivor Roberts, que había sido presidente del Trinity College en Oxford. Presto me puse a confeccionar un erudito y prolijo plan de visitas. El esperado entre dos sesudos rectores universitarios: museos, centros de enseñanza superior, institutos de investigación... Pero hete aquí que, tras un agradabilísimo café, nos confesamos pronto una pasión común, a la que no