Opinión

El «Delcygate» ya toca de lleno a Sánchez

El «Delcygate» ya toca de lleno a Sánchez

La política exterior del presidente se atisba ya como un despropósito... si es que existe

Quedaba cerrar el círculo del «Delcygate» y los múltiples asombros que ha generado el disparatado episodio de la vicepresidenta chavista en Barajas, intentando entrar ilegalmente en la UE y siendo socorrida por un ministro del Reino de España. Y el cierre está acorde con todo el despropósito y agrava el alcance del incidente. ABC publica hoy que Delcy Rodríguez habló por teléfono con el propio Pedro Sánchez en pleno conflicto sobre su entrada en España, y que en la conversación se trató del veto a Guaidó en La Moncloa, de la permanencia del opositor Leopoldo López en la Embajada de España en Caracas y de los intereses que Repsol tiene en el país. Eso es lo que sostienen varios dirigentes chavistas, conocedores del contenido de la conversación. El escándalo adquiere así máxima gravedad y su relevancia supera con mucho el carrusel de mentiras que ha venido vertiendo el ministro Ábalos, de tal forma que es impresincible que el Gobierno aclare en el Congreso un incidente que ha comprometido la posición de España ante sus socios europeos y las relaciones con Estados Unidos por el impresentable capote que se le ha echado al régimen bolivariano del usurpador Maduro, un auxilio que quizá tiene que ver con una imposición de sus aliados podemitas, que estuvieron a sueldo del chavismo.

La política exterior de Sánchez se atisba ya como un despropósito... si es que existe, porque el amago de liquidación de la Secretaría de Estado para Iberoamérica, los bandazos en asuntos capitales como Venezuela o las «embajadillas» separatistas de Torra, o el feo al Rey (uno más) y a todo el Cuerpo Diplomático en el simbólico acto de ayer, revelan un desconocimiento sin matices de todo lo que España se juega en el exterior. Tampoco fuera de España Sánchez es fiable. Ayer mismo, Macron afirmó que la UE post-Brexit la liderarán «Francia, Alemania y Polonia».