Opinión

El crimen de la solidaridad

El crimen de la solidaridad

«Todos hemos de trabajar para que las migraciones humanas se produzcan en condiciones de legalidad, orden y seguridad, pero para ello habría que arreglar unas cuantas cosas antes de atreverse a criminalizar a los que responden solidariamente o cargar inmisericordemente contra los que buscan ayuda»

Hay voces poderosas que resuenan en Europa y en Estados Unidos criminalizando la solidaridad; también se oyen en España. Aprovechan cualquier ocasión para aglutinar dentro de la categoría «inmigrante» peligros diversos de una amenaza exterior. Aunque no son los únicos que lo practican, Trump o Salvini se llevan la palma ejerciendo su poder legítimo para levantar muros o impedir el atraque a barcos de rescate. Claro que no viene mal recordar que «potestas» no es «auctoritas». Si no queremos que nuestra humanidad sufra un golpe que nos deje sin sentido, toca reaccionar. Ya bastantes problemas tenemos ante los desafíos del presente como para perder también la sensibilidad ante el sufrimiento humano.

Para los cristianos la solidaridad es un deber. Quien