Opinión

El comité que nunca existió

El comité que nunca existió

El «comité de expertos» que asesoraba a Sanidad y evaluaba a las comunidades autónomas solo existió en el programa de propaganda y ocultación diseñado por el Gobierno

Una tras otras, las mentiras se acumulan en el balance de la gestión del Gobierno en torno a la pandemia. El célebre y clandestino «comité de expertos» que presuntamente asesoraba a Salvador Illa durante la «desescalada» y la planificación de la «nueva normalidad» resulta ahora que nunca existió, como acaba de reconocer el propio Ejecutivo, empeñado desde hace meses en minar su ya escasa credibilidad a base de manipulaciones. Primero negó cualquier información sobre la identidad de los miembros de aquel sanedrín -con el que Pedro Sánchez llegó a reunirse, según el relato oficial, prefabricado y difundido por Moncloa- y ahora admite que fue un invento, como aquellas evaluaciones a las que, con el mayor secretismo, eran sometidas las comunidades autónomas para avanzar en la desescalada, planificada por estos «expertos» imaginarios. Tras esta revelación, forzada por las preguntas del Defensor del Pueblo, la confianza que generan los máximos responsables de la salud pública queda ya bajo mínimos, precisamente en un momento en que deberían representar un referente ético y moral para la opinión pública.

El estado de alarma no solo fue una herramienta jurídica para detener el avance del Covid-19, sino el envoltorio legal de una política basada en la trampa, el engaño y el sometimiento. El Gobierno no solo mintió con aquel «comité de expertos» -oculto y protegido para evitar que sus miembros sufrieran presiones mediáticas, llegó a decir Sanidad-, sino que perpetúa sus ejercicios de manipulación con la sistemática devaluación de la cifra de muertos. Si la acción del Ejecutivo durante la vigencia del estado de alarma se resumió, según Pedro Sánchez, en la gesta de salvar la vida de 450.000 personas, la rebaja del número de fallecidos vuelve ahora a distorsionar la realidad para adecuarla al tono victorioso -en el campo de la sanidad y de la economía- que impregna la nueva campaña de propaganda desplegada por La Moncloa. Los datos de Cataluña son suficientes para ilustrar el descuadre. Los veintidós muertos reconocidos por la Generalitat el pasado martes se quedaron en solo dos tras pasar el filtro de Sanidad, cuyos protocolos vuelven a rebajar el rigor de la pandemia, ahora con el fin de no reconocer el fracaso de las políticas de contención que el Gobierno de Sánchez improvisó -de la mano de sus acreditados expertos- después de tres meses de excepción y encierro. Aquel funeral civil con el que el Ejecutivo quiso dar carpetazo al expediente de su responsabilidad política en la gestión de la pandemia solo representó un punto y aparte en el proceso de ocultación de los datos reales de esta tragedia, ahora maquillados sin pudor para adecuarlos a la tesis de la victoria y del conformismo. Nunca hubo expertos, solo especialistas en mentir. Y con nombres y apellidos.