Opinión

El campo español se la juega en Bruselas

El campo español se la juega en Bruselas

Teniendo en cuenta los acontecimientos políticos de los últimos años, el Gobierno no podía ignorar que la UE preparaba una revisión a la baja de la financiación tradicional de la política agrícola común (PAC)

Teniendo en cuenta los acontecimientos políticos de los últimos años, el Gobierno no podía ignorar que la UE preparaba una revisión a la baja de la financiación tradicional de la política agrícola común (PAC). Este era un condicionante inevitable puesto que resulta necesario combinar, al mismo tiempo, el recorte de los ingresos que ha supuesto la salida del Reino Unido con la necesaria financiación de las nuevas políticas en las que la acción de la UE en conjunto es necesaria. En lugar de prever las consecuencias de esta situación y preparar alternativas viables para los agricultores -que las hay-, el Gobierno de coalición se ha dedicado a menospreciar la realidad en todos los sentidos y a tomar discutibles medidas que, como la subida del salario mínimo, han agravado la crisis de rentabilidad de los agricultores en el peor momento para abordar estos cambios.

La posición de Pedro Sánchez en la cumbre en la que se han discutido estos presupuestos no puede considerarse ni «heroica» ni «valiente», como hacen creer sus aparatos de propaganda, por haberse opuesto radicalmente a los recortes en las políticas tradicionales. En realidad, ha hecho lo mismo que los países partidarios de reducir el presupuesto comunitario, que es regatear y bloquear un acuerdo en el momento en el que era más necesario. El presidente del Gobierno tendría que tener primero el valor de decirle a los españoles la verdad, que sin el Reino Unido es muy probable que España deje de ser beneficiaria neta de los fondos europeos y que, de todos modos, es necesario abordar una adaptación radical de la PAC, y de la agricultura en general, a las nuevas coordenadas de la economía y de la sociedad, buscando al mismo tiempo una regeneración de la vida rural. Soluciones, alternativas, nuevos esquemas... cualquier cosa antes que una colección de lamentos.