Opinión

El año más negro, una recuperación todavía lejana

El año más negro, una recuperación todavía lejana

2020 ha sido el año más negro que hemos sufrido en España desde la Guerra Civil. La pandemia ha puesto del revés la vida y, como parte esencial de ella, la economía. El impacto del virus ha sido mundial. Pero pocos tejidos económicos han quedado tan dañados como el de nuestro país. Mucho han influido sus hándicaps estructurales, aparcados durante años de un ruedo político en el que se ha arrinconado la gobernanza en detrimento de la gresca. Pero, sobre todo, nuestra debilidad está muy relacio

nada con
la gestión tambaleante y deficiente que ha realizado estos meses el Ejecutivo central
, cuyo sectarismo, tardanza y contradicciones en multitud de campos -uno de los más damnificados ha sido el turismo- han ocasionado vacíos de confianza en la ciudadanía en general y en los inversores y empresas en particular, y generaron, por culpa de la multitud de pasos en falso dados, una inseguridad jurídica del todo perjudicial.Las consecuencias, que millones de españoles ya han padecido en sus negocios y en sus puestos de trabajo, se observan a todos los niveles. Ayer mismo, en el cierre anual del Ibex 35.
El índice español ha despedido el 2020 con un desplome del 15,45%
. Se trata de una caída que supone un trastazo pronunciadísimo cuyas dimensiones se entienden mejor si lo comparamos con el resto de plazas importantes.
De hecho, el Ibex es el farolillo rojo de toda Europa
. Sobre el parqué, no es casualidad que quienes más han sufrido hayan sido las entidades financieras y los valores mas vinculados al sector turístico. Los bancos no han sido ajenos a los ajustes obligados por la covid y se han enfrentado a un año marcado de nuevo por los tipos de interés, por una aceleración de su proceso de digitalización y la morosidad, y han encontrado en las convergencias entre marcas una salida necesaria para su laberinto.
El turismo, por su parte, no ha hallado una solución óptima
. Los inconvenientes intrínsecos del coronavirus, unidos a los vaivenes normativos del Gobierno, han marcado caídas de volumen que han rozado el 100% respecto al año anterior y sus efectos han sido, y todavía serán, muy duros en una economía tan abierta como la nuestra, tan dependiente del ocio y los servicios.La aprobación de vacunas ha dado un poco de oxígeno a las diferentes economías, pero España sigue a la cola. Nadie en la OCDE caerá más este año.
La coyuntura nacional es aciaga y las previsiones, por mucho que el Gobierno trate de edulcorarlas, no son nada halagüeñas
. El 2021, si transcurre sin sobresaltos de dimensiones similares a las de 2020, dejará atrás la recesión y podremos comenzar a hablar de recuperación. Pero esta será muy paulatina. Los diferentes organismos -privados o públicos, domésticos o internacionales- coinciden en que
aún tardaremos en volver a ver nuestra economía en niveles pre pandemia
. Como mínimo, y siendo muy optimistas, ello no ocurrirá hasta acabado 2022. La recuperación, pues, está lejana. Para acercarla es ineludible un Gobierno autocrítico y centrado, que sea consciente de que economía y vida van de la mano.