Opinión

Coronavirus: Eficacia y sentido común

Coronavirus: Eficacia y sentido común

Entendiendo la inquietud en buena parte de la sociedad española por la aparición de nuevos casos, conviene hacer un llamamiento a la calma

El goteo, aún leve, de casos de coronavirus en España y el aislamiento de un millar de turistas en un hotel de Tenerife, donde ha dado positivo una pareja italiana, ha multiplicado la sensación de alarma entre los ciudadanos, que temen que la altísima contagiosidad del llamado Covid-19 provoque una situación como la de Italia, donde los confinamientos afectan a poblaciones enteras y se han tomado medidas extraordinarias para evitar la propagación del virus. Entendiendo la inquietud en buena parte de la sociedad española por la aparición de nuevos casos, conviene hacer un llamamiento a la calma. España está preparada para hacer frente a esta situación, tanto desde el punto de vista de la detección como de la atención de las personas que caigan enfermas. Será esta una prueba de fuego para la madurez de la opinión pública y de las autoridades, que además de demostrar su eficacia han de coordinarse sin que los diecisiete sistemas sanitarios autónomos lastren una lucha eficaz y conjunta contra el coronavirus. Mal comienzo para este propósito es el guirigay de medidas sugeridas ayer por las comunidades. Si un par de casos y las imágenes llegadas de Italia o China han bastado para que casi se agoten las mascarillas profilácticas en España, el panorama puede ser caótico si siguen aumentando los contagios. Conviene recordar que la letalidad del Covid-19 es menor que la de una gripe común, aunque sea más contagioso. Se trata de una enfermedad de ámbito global en una sociedad de hábitos también globalizados y que habrá de entender que el combate del virus motiva cambios en los estándares de movilidad, restricciones, cautelas y otros aspectos de la vida diaria. Esta epidemia es más que un asunto de salud, y sus consecuencias se notan ya en la economía mundial. Por ello la comunidad internacional debe gestionar bien la respuesta y evitar el pánico.