Opinión

Convivir con el virus para evitar la ruina

Convivir con el virus para evitar la ruina

Los criterios que determinan el ritmo de la denominada «desescalada», como la identidad de quienes lo deciden, siguen siendo secretos

Confirmado ayer por Sanidad, el pase a la fase 1 de la Comunidad de Madrid, el área metropolitana de Barcelona y el grueso de Castilla y León cierra en todo el territorio nacional -en un proceso aún reversible- el episodio de un cierre del sector de los servicios cuyas secuelas van a marcar el futuro inmediato de España y de millones de trabajadores. Con muchas zonas de la península a punto de avanzar hasta la fase 2 y de ganarle aún más terreno al páramo comercial que deja tras de sí el confinamiento decretado por el Gobierno, la prudencia y el sentido común de la sociedad siguen siendo imprescindibles para evitar nuevos repuntes de la pandemia, con la que, sin embargo, habrá que aprender a convivir mientras se reactiva el motor de la economía. Los criterios que determinan el ritmo de la denominada «desescalada», como la identidad de quienes lo deciden, siguen siendo secretos. Así lo ha impuesto el Gobierno de la transparencia, el mismo que no quiso recomendar a la población el uso de mascarillas -precisamente cuando más necesarias resultaban para frenar el avance del Covid-19- por su falta de previsión para abastecerse de material de protección. Llegar tarde a la batalla planteada por el virus de Wuhan no solo ha causado miles de víctimas, sino que ha obligado a paralizar una economía cuyo crecimiento se ve ahora frenado por el exceso de cautela con que el Ejecutivo de Pedro Sánchez, camino de su «nueva normalidad», pretende subsanar los errores que ha acumulado desde el pasado invierno, cuando debió tomar todas las medidas de prevención con las que ahora sobreactúa para curarse en salud. El daño ya está hecho, pero aún puede ser peor si el Gobierno se empeña en obstaculizar el despegue económico con dogmas ideológicos e iniciativas sectarias que obstaculicen esa libertad de mercado que permite la generación de empleo y riqueza.