Opinión

Coney Barrett y su conciencia

Coney Barrett y su conciencia

«Lo que a algunos molesta de Barrett no es que tenga conciencia, sino que sus creencias y valores éticos no se corresponden con el arquetipo oficial de ese lobby ideológico que declara tener el monopolio del feminismo. Y, si algo aparece claro en el itinerario vital de Amy Barrett, es su ejemplo de cómo una mujer es capaz de realizar libremente un exitoso proyecto de vida»

Para algunas mentes, toda acción de Donald Trump durante su presidencia era por definición equivocada y casi siempre inmoral. No hacía falta mayor comprobación o análisis. Al igual que en las rencillas ancestrales entre familias o entre aldeas, o en ciertos fanatismos religiosos (o antirreligiosos), todo lo que proviene del «otro» es necesariamente malo.

Así reaccionó una gran parte del Partido Demócrata, y cierta prensa, cuando Trump designó a Amy Coney Barrett como magistrada del Tribunal Supremo, para cubrir la vacante dejada por el fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg. Como nada bueno podía venir de Trump, era preciso descalificar a la candidata. Entre otros, se utilizaron dos argumentos de fondo. Primero, que era políticamente conservadora. Segundo, que era católica practicante