Opinión

Con los subsidios no basta

Con los subsidios no basta

El acuerdo, además de llegar tarde, tiene un alcance limitado, apenas cuatro meses, lo que revela el inconcebible optimismo del Gobierno sobre la recuperación

Bienvenido sea el acuerdo alcanzado por el Gobierno con los agentes sociales para prolongar los expendientes de regulación temporal de empleo (ERTE) hasta final de enero. No cabía otra posibilidad ante el brutal debilitamiento del marco económico y, en especial, del empleo. Las ayudas se extenderán de una manera u otra hasta el próximo 31 de enero a prácticamente todas las empresas, salvadas las reticencias del Ejecutivo de Sánchez a globalizar la extensión a todos los sectores. Bienvenido por tanto, aunque el acuerdo además de llegar tarde tenga un alcance limitado, apenas cuatro meses, lo que revela el inconcebible optimismo del Gobierno sobre la recuperación, que no está respaldado por ninguna previsión de los organismos internacionales. Alemania, por ejemplo, aprobó el pasado agosto la prórroga de los ERTE hasta el mes de diciembre de 2021, y Francia ultima que las ayudas se extiendan dos años. Paralelamente, ambos países ya tienen elaborado un plan de recuperación desde que acabó el verano, con una inversión de 100.000 millones por parte de París y de 156.000 millones por parte de Berlín. Aquí aún no se conoce un plan más o menos preciso para el reparto del fondo europeo de recuperación, siendo el país que más PIB se está dejando en el camino y que encabeza el ránking de destrucción de empleo en Europa. No hay previsión ni ambición para crear cauces para la recuperación, con un programa de reformas fiable que atraiga la inversión y fortalezca la economía productiva. No hay plan, por ejemplo, para el turismo, primera industria nacional devastada desde marzo, ni para sectores afectados especialmente. Todo parece fiado al subsidio y la ayuda pública (más déficit), que si bien son necesarios para salir del paso no pueden seguir siendo la única solución. España corre el riesgo de convertirse en un Estado mendicante.

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