Opinión

'Casta' nueva en Enagás

'Casta' nueva en Enagás

Casi dos años después de la tramposa moción de censura que bajo la bandera de la regeneración democrática expulsó a Rajoy del poder, sus dos principales instigadores, Sánchez e Iglesias, han recorrido sin pudor el camino inverso del que le marcaban los principios que decían defender. La penúltima de sus renuncias éticas ha sido la de las llamadas puertas giratorias, "una forma legal de corrupción", en palabras, hace apenas un año, del hoy vicepresidente del Gobierno. Para el líder de Podemos, que una empresa privada sentase en su consejo de administración a ex políticos era una práctica que representaba "un peligro para la democracia". Igual opinión defendía Sánchez antes de llegar a la Moncloa, que incluso llegó a prometer en televisión "cerrar" esas puertas.

Ahora sabemos que ninguno de los dos pretendía otra cosa que llegar al poder no para regenerar la vida política, sino para repartirse ministerios, cargos de confianza y consejerías en las grandes empresas. Y esa es la razón por la que los ex ministros socialistas José Blanco y José Montilla -este último también ex presidente de la Generalitat- y el experto en energía verde Cristóbal Gallego, vinculado a Podemos, van a pasar, por decisión del Gobierno, a cobrar 160.000 euros como consejeros independientes de Enagás, la empresa que gestiona las infraestructuras gasísticas del país.No es algo ilegal, ya que no se ha violado la ley de incompatibilidades y una empresa cotizada como Enagás, aunque esté participada al 5% por el Estado, está en su derecho de fichar a quien considere oportuno. Pero ni Iglesias ni Sánchez pueden usar el argumento de la "casta»" sin atacarse a sí mismos.