Opinión

Casado no duda de la Monarquía

Casado no duda de la Monarquía

Fomentar toda una estrategia política radical para poner en duda el valor de la institución por los errores cometidos por Don Juan Carlos no solo es nocivo para todos, sino realmente tóxico

El presidente del PP, Pablo Casado, acierta en su diagnóstico cuando en su entrevista de hoy en ABC sostiene que el debate abierto de modo inconsciente por este Gobierno sobre la pervivencia de la Monarquía parlamentaria en España «es suicida para la concordia nacional». Arremeter contra la Corona, como Pedro Sánchez lleva semanas consintiendo a sus socios de gobierno, e incluso a las juventudes del PSOE, no es solo un riesgo para proteger la salud de nuestra democracia, sino la base ideológica de la izquierda republicana para tratar de imponer un cambio de régimen. Tal y como recuerda Casado, la Monarquía contribuyó de modo decisivo a la superación de una dictadura, a la instauración de un régimen de libertades como pocas veces se dio en nuestra historia, y al desarrollo socio-económico de España para asentarse como una potencia occidental capaz de desarrollar un estado de bienestar ejemplar. Fomentar toda una estrategia política radical para poner en duda el valor de la institución por los errores cometidos por Don Juan Carlos no solo es nocivo para todos, sino realmente tóxico. Por eso hace bien Casado en dudar de la defensa del constitucionalismo que hace ahora Sánchez después de haber sostenido muchas veces que nuestra Carta Magna está superada. Sánchez pretende impulsar un nuevo modelo territorial, intenta debilitar a nuestras instituciones, y defiende a la Corona igual que la desdeña. El PSOE -recuerda Casado- forma parte del consenso de 1978 «y ha sido un factor determinante para construir el estado democrático». Por eso, no tienen sentido los continuos giros oportunistas del PSOE. La defensa de la Monarquía no puede ser etérea. O se está con la Corona, o no se está. Pero las medias tintas suenan a insolvencia de principios en un socialismo cambiante que solo pugna por sobrevivir en el poder. Si Sánchez hubiese dado un valor cierto a la Corona, habría informado a Casado de todo lo ocurrido en lugar de ningunear al primer partido de la oposición. Y en eso, el presidente del Gobierno se equivoca, como se equivoca en su alejamiento continuado de la moderación y la concordia.

La entrevista a Casado deja además otros titulares relevantes. Primero, la evidencia de que España es el país que «peor se está enfrentando a la segunda ola de la pandemia», lo cual no es el diagnóstico político de un líder de la oposición, sino la constatación de una sospecha que empiezan a tener todos los expertos menos los del Gobierno. Segundo, que la moción de censura planteada por Vox para septiembre parece diseñada para beneficiar a Sánchez. Desde esta perspectiva, el PP no está ante ninguna disyuntiva ética si la rechaza, sino ante una realidad. Potenciar a Sánchez es un error, y renunciar a la esencia de la moderación, si así lo hiciese el PP, sería otro más grave aún.

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